Moliendo café

taza_nudillo

Como bien sabéis, el señor Nespresso le hizo al señor Saimaza una moción de censura que le ganó, y como consecuencia de ese cambio de dueño del gran cafetal, cada cafetal molón y pequeñito del mundo llevamos días a la espera de que también nos cambie el dueño. Muchos días de espera, por cierto. Y como cuando espera, la gente se aburre mucho, pues empieza a pensar. Y eso es lo peor que le puede pasar a un aburrido, que se ponga a pensar, porque no tiene costumbre de hacerlo y le salen unos churros impresionantes.

No sé cuántas veces hemos tenido que aguantar la batería de preguntas ¿se sabe algo? ¿todavía está el señor Marcilla? ¿sabéis quién viene? Cuando las contestamos la gente se nos queda mirando así con la cara de medio lado, los labios apretados en una mueca torcida y los ojos entrecerrados, como queriendo averiguar dónde le hemos dicho la mentira. Como si tuviésemos necesidad de mentir a alguien. Bueno, sí, a algunos sí. Pero sólo por echarnos unas risas, que conste.

Luego están los que no preguntan porque no les hace falta: ellos lo saben todo y la Sibila de Delfos y la de Cumas les consultaban día sí y día también. Así, tajantemente y con la nariz apuntando al cielo, afirman que vendrá el señor Ristretto, porque al señor Latte Macchiato le venía mal hacerse cargo ahora del cafetal, por muy molón que sea.

Y entonces, cuando ya se ha elucubrado lo suficiente sobre la identidad del nuevo dueño de este cafetal molón y sobre cuándo será que llegue, es cuando la toman con nosotros, los que contamos las capsulitas, y nuestro destino: ¿Y tú seguirás contando cápsulas? Pues mire usted, no lo sé. Unas veces les contesto que espero, otras que supongo, las más, que no tengo ni puta idea. Hasta ahora, la gente nos miraba con resignación una expresión neutra que lo mismo puede significar ¡Vaya, lo entiendo! que ¡Te jodes, hija de puta!. ¡Y anda que no sé yo ni nada quién esconde cada significado!

Pero eso era, como digo, hasta ahora. Hoy una señora (¿la gente ya no habla del tiempo?) me ha espetado la preguntita de rigor, a lo que le he contestado que no sabía, que eso dependerá de la persona que venga a ser el dueño del cafetal. Repuesta: tú lo que tienes que hacer es ponerte sexy el día que sepas que va a venir. Porque guapa ya eres, pero es que tienes que ponerte muy sexy para que quiera que te quedes. Tócate los pies. Y yo tantos años currando como una mula, echando más horas que un cuco y dejándome pestañas y dioptrías para hacer mi trabajo lo mejor posible, y lo único que tenía que haber hecho era ¡ponerme sexy!

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2 Comments on "Moliendo café"

  1. malatesta
    22/06/2018 at 13:50 Permalink

    Ja, ja, ja, vaya tela…
    Además, el consejo solo te valdría en ciertos casos. ¿Y si en lugar del señor Marcilla viene la señora Tassimo, a la que le gusta el café bien fuerte y masculino?

  2. ampharou
    25/06/2018 at 8:44 Permalink

    Pues sí, Malatesta, ese es el nivel. Porque claro, para ser dueño del cafetal hay que ser varón, heterosexual y rijoso, porque nadie contempla, como dices, que sera una señora Tassimo, que le guste el café fuerte o masculino, o un señor Catunambú, al que le guste también fuerte y masculino ;).

    Besines, guapo!

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